Desarrollador de Software

Luifer Ortega

Sobre mí

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A mis 13 años conocí el mundo de la programación, y sí, fue por un "Hola mundo". Ese simple mensaje despertó en mí una curiosidad que hasta ahora sigue viviendo dentro de mis entrañas.
Durante estos años he construido cosas asombrosas, pero en este texto no quiero hablar de mi vida profesional, sino de mí como persona. Me fascina la escritura; por medio de ella logro expresar esos sentimientos y pensamientos abstractos que, de forma visual o auditiva, sería complicado expresar.
El montañismo me da paz y me ayuda a centrarme en mis pensamientos y ordenar mis ideas. Últimamente, he desarrollado una nueva fascinación: el running…
Porque al final, más allá del código, soy alguien que busca entender y crear.
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Pensamientos 27 de mayo de 2022

Pensando cotidianamente, me llegó a la mente una vez que hice un ensayo en la escuela donde el tema principal era “¿Piensas que estás actuando bien?” y recuerdo que inicié dicho ensayo resaltando los pensamientos míos y lo que podrían pensar las demás personas. Fue un ensayo muy subjetivo, donde analicé mi propio punto de vista, y llegué a la conclusión de que es muy objetivo y depende de las creencias e ideologías de esa persona. Algunos pueden pensar o expresar que una persona no está actuando bien referente a cualquier tema en concreto, y son aceptables dichas opiniones, pero muchas veces tenemos que pensar: ¿Qué es lo que nos está influenciando esa opinión? Y cuando nos cuestionamos esto, podemos llegar a ver que son nuestros dogmas lo que se interponen, y no lo hacemos de forma crítica. Sé que ustedes están más perdidos que yo cuando me encontraba escribiendo esto, pero estos cuestionamientos e ideas me llevaron a pensar en otra cosa: ¿Y si soy una persona con creencias e ideologías radicales? Y pues algunas personas sí pueden llegar a considerarme una persona con ideales radicales, entre ellos por el ateísmo, y muchos más que generalmente no se consideran “normales” para algunas personas. Hablando del ateísmo, en ciertos entornos sociales, ser ateo a una corta edad puede generar rechazo o sorpresa, por el hecho de salir de una familia en la que todas sus generaciones han sido creyentes (sin importar las diferentes religiones) y que, de un momento a otro, una persona de esas tantas generaciones llegase a pensar por un momento que no existe Dios, te pone a pensar muchas cosas como: ¿Pero qué raro que esa persona haya perdido la fe en Dios, si su familia toda es creyente? O ¿Por qué motivos tú no crees en Dios? O ¿A quién te encomiendas cuando tienes problemas? Y todo eso me pasó a mí, desde que públicamente dije que era ateo, sufrí muchas críticas y discriminaciones de varias personas porque esto no se considera “normal”. Pensé que muchas personas me dejarían de hablar por saber mis “creencias”. Y algunas personas en ese momento se enteraron de esto, pensaron que no les iba a hablar, porque teníamos diferencias en la forma de pensar. Pero cuando hablaron conmigo, se dieron cuenta de que soy una persona a la que le encanta conocer la forma de pensar, la cultura, las ideologías políticas, y todo referente a esa persona que me rodea, que estoy conociendo, o simplemente un desconocido por la calle. Y siempre me parece interesante saber su punto de vista aunque no esté de acuerdo, y reflexionar sobre por qué tiene esas convicciones. Aparte del ateísmo, también me podrían llegar a considerar una persona con ideales “radicales” por mis ideologías políticas, filosóficas, etc. De pronto, para ti, yo fui radical referente a cualquiera de las opciones mencionadas anteriormente porque no tenía tu misma forma de pensar, o por el contrario pienses que no soy una persona radical, pero hay algo que siempre me ha caracterizado, y es que soy una persona la cual cambia de forma de pensar en el caso de que esté equivocado o esa forma de pensar no esté aportando nada en mi vida, y lo he hecho muchas veces, así como cuando decidí cambiar mi ideología política de derechas a centro derecha, cuando cambié la religión de católico a ateo o las centenares de creencias que he logrado cambiar con el paso del tiempo, entre ellas empezar a creer en la ciencia. Actualmente no me considero una persona radical, ya que siempre trato de respetar los pensamientos de las demás personas, y no imponer los míos, y tratar de comprender por qué esa persona piensa de esa forma. ¡Y cada vez convirtiéndome en la mejor versión de mí mismo! Y recuerda que tú debes ser tu mayor crítico.

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La chica del lunes

Lunes 27 de octubre: empecé la semana levantándome un poquito tarde para iniciar mi rutina de todos los lunes, la cual comienza corriendo. Me alisté y salí; terminé mi entrenamiento tarde y decidí regresarme a casa. Por el camino, vi de espaldas una figura conocida y empecé a experimentar sensaciones que me hicieron pensar en esa chica de ojitos lindos, cabello rizado y sonrisa hermosa, a la que nunca me había atrevido a hablarle. Me sentía un cobarde por no hacerlo, por tener miedo a volver a sentir algo por alguien; miedo a entregarlo todo y que me pagaran de la misma manera. Caminó unos metros y, al acercarme a ella, se subió al autobús; confirmé que era ella. Chocamos miradas durante un segundo que se sintió como minutos, dentro de una atmósfera de sensaciones difíciles de explicar, donde ni la escritura ni la pintura —siendo las formas más abstractas de expresar las cosas— podrían lograrlo. En ese momento, decidí dejar el miedo atrás y, ¿por qué no?, intentar conocer a esa chica. De pronto, podría valer la pena… Estoy a centímetros de ti. Tu cabello tapaba parte de tu cara y no dejaba apreciar tus lindos cachetes ni esos ojos radiantes que parecía que me hablaban, dándome todo el valor que me faltaba. Tú tenías la mirada fija en el celular y yo la tenía fijada en ti, porque se me hacía imposible apartarla. Decido, con mi mano derecha, tomar tu mejilla para volver tu cara hacia mí suavemente. Me acerco con determinación; miro por un instante tus ojos y acaricio tu piel. El brillo de tu mirada me da el permiso que necesito y decido juntar tus labios con los míos. En ese instante, contemplo la sensación de estar en otra realidad, experimentando algo nunca antes sentido. Te colocas de espaldas al sol resplandeciente, que intentaba evitar que una nube limitara su brillo y grandeza. El cielo se pintaba de naranja porque se aproximaba la puesta de ese sol que luchaba por no ser ocultado. Volteo la vista y quedo hipnotizado, deslumbrado por el color marrón de tus ojos, donde los rayos destellan y el sol los besa; unos ojos que le dan luz y felicidad a mi vida. Al estar abrazado, acostado contigo, siento que el tiempo se para; solo estamos tú y yo. Mi olfato reconoce tu aroma, sabiendo que es su fragancia preferida desde hace mes y medio. Mi piel toca la tuya de manera inconsciente, logrando una paz y tranquilidad que me obliga a concentrarme en el presente. Te levantas y pienso que quieres alejarte, pero no; acercas tu cara a la mía y, al ver esos ojos, me pierdo completamente en ellos. Es un lugar donde la salida es complicada y yo no hago ni el mínimo esfuerzo por salir. Veo que te pones muy cerca de mí, no puedo aguantar las ganas de besarte y me doy cuenta de que me he enamorado… Y podría decir que ha valido la pena haber dejado el miedo atrás.

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Yellow

Una noche con el cielo estrellado y la luna llena me encontraba en el patio de mi casa. Sentado en una silla admirando el cielo, con una sensación de tranquilidad y silencio muy reconfortante y un ambiente húmedo y muy agradable que hacía que mi mente reflexionar sobre muchas cosas. Al mirar al infinito del espacio, quedé asombrado por la magnitud del espacio y lo insignificante que somos ante él, y al voltear mi vista hacia la luna, que era el objeto en el cielo que brilla de forma diferente que los demás, lo hacía con una plenitud y con una forma redondeada y perfecta, que hacía que mis ojos no pudiera dejar de verla y que mis pupilas se dilataran; las estrellas titilando adornan ese cielo que sin ellas sería una noche deslucida. Luego sin saber cuánto tiempo había estado mirando fijamente al cielo, me llega una notificación a mi móvil, sin ninguna importancia, decido colocar música para acompañar ese buen momento, me pongo los auriculares y reproduzco la música en aleatorio y al instante se empieza a reproducir una canción que mi mente recordaba con exactitud, suena un tono de una guitarra suave y dulce, que expresa alegría y melancolía, el cual hace que mis rasgos faciales sonrían levemente, el viento empieza a acariciar mi rostro y ese aroma a humedad adornaba ese entorno mágico, mientras las cuerdas de la guitarra se deslizan melódicamente y acarician mis oídos, la batería entra en acción y emerge con un golpe sutil pero inciso, agregando un ritmo cautivador a la canción. Antes que el cantante se asuma a la melodía, los instrumentos cambian su tono y el cantante se adueña de la canción y su voz se eleva en melodía creando una sinfonía de sonidos cautivadores. En ese instante las palabras se hacen presente, haciendo resonar una belleza única: "Look at the stars, look how they shine for you." En ese momento me acuerdo de ti, tanto esa canción como esas estrellas me recuerdan a ti, ese brilló tan característico me recuerda al brillo de tus ojos, y esa luna tan radiante y exorbitante tu forma de ser.

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